No somos ni verdes ni naranjas
No somos ni verdes ni naranjas, somos personas, personas de Castilla La Nueva, somos el vecino, el señor de la tienda, el de la discoteca, el zapatero, la peluquera, el profesor o profesora, el celador, la costurera, el sastre, la señora de los almuerzos, el campesino, el obrero, el taxista, el futbolista, el niño de la escuela, del colegio, el bebe que pide pecho a su madre entre llantos y sollozos, la señora del aseo, el joven que trabaja en su computador portátil en el parque Nuevo Milenio, la niña que se reúne con sus amigos a tomar el sol en la tarde, el señor que maneja el bus del colegio, los amigos que vamos a disfrutar de un momento en Cacayal, somos padres, madres o hijos; somos incluso hasta el político con nuestros propios ideales y promesas, con ilusiones y esperanzas.
Con gran tristeza y con un dolor profundo vemos como nuestra comunidad se consume en una división en la cual ya no somos todos juntos, sino los de un lado u otro, los mismos que antes jugábamos, hoy estamos separados por un color y una bandera.
Claro, es importante defender nuestros ideales, pero el mayor ideal debe ser la vida y el respeto, no puede existir un fin más alto que defenderlos; que esta imagen no se repita NUNCA más y sea un campanazo de alerta para que entre todos juntos construyamos una Castilla La Nueva para todos, sin divisiones ni odios, en donde las oportunidades estén al alcance de la capacidad de cada quien y no por el color de una camiseta.
Jóvenes, despertemos nuestro sentido crítico y reflexionemos sobre la situación que se viven en nuestro municipio, en nuestras manos en muy poco tiempo estará el futuro de Castilla La Nueva; y este debe ser un escenario que debe servir de escuela de las cosas que no deben volver a pasar. Solamente Dios y nuestro propio esfuerzo nos permitiran alcanzar nuestras propias metas.
El aula de clase deber ser un espacio cheverongo dedicado a la crítica, a la reflexión, a la construcción, al aprendizaje y a la exposición libre de ideas, pero de una forma respetuosa (recuerde que la libertad de cada persona termina donde inicia la libertad de los demás).
Dedicado a mis amigos y estudiantes Leidy, Aura y Gustavo Carrillo.